(Grajan)
La huelga del metal que asola Vigo en los últimos días adquiere tintes preocupantes, esta noche han atacado la casa del presidente de una asociación de electricistas y han quemado una sucursal bancaria. No se sabe quien ha sido el culpable o culpables de estas acciones pero debido al nerviosismo de la ciudad últimamente los rumores señalan a personas cercanas a los movimientos de protesta por la subida salarial.
Estamos en un momento de incertidumbre económica, se debería analizar todas las situaciones sobre esta premisa aunque duela a nuestro bolsillo. En el sector del metal ya sea astilleros, automoción o cualquier actividad relacionada está siendo sometida a una presión límite por la competencia, principalmente asiática.
La petición de los sindicatos es de una subida en el convenio de un 6%, los pedidos bajan, la financiación imposible, la competencia aprieta.
Los trabajadores debemos luchar por nuestro pan y la vida de nuestras familias pero tampoco podemos dejarnos guiar por la locura. Las consecuencias de una subida salarial como la solicitada puede ser un ERE que lleve a cobrar un 6% a los trabajadores pero solo a los que se queden.
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