
Numerosos analistas están recomendando estos días aprovechar el desplome de la bolsa para tomar posiciones porque "las caídas son irracionales" y porque "esto no puede caer mucho más porque las valoraciones son ridículas". Los anglosajones tienen un aforismo que dice que invertir ahora es como tratar de coger al vuelo un cuchillo que cae: es posible que lo cojas por el mango, pero es mucho más probable que te cortes. Todo lo que baja puede bajar más y, como decía Keynes, el mercado puede seguir irracional más tiempo del que a usted le dura el dinero. Es verdad que la situación actual es excepcional, pero mientras no vuelva la confianza no va a volver la normalidad. Y eso puede tardar bastante.
En el año 2000, todo el mundo hablaba también de excepcionalidad y de que la caída no podía ir mucho más allá... y duró tres años. Eso, por no hablar de Japón, donde el Nikkei se encuentra en niveles de 8.300, casi un 80% por debajo de los 39.000 que alcanzó... en 1989. Así que, ustedes mismos.Especialmente peligroso es el momento del rebote. Es muy probable que esta semana tengamos un fuerte repunte provocado por la tremenda sobreventa del mercado tras la debalce del viernes, y que ya insinuó la remontada final de Wall Street.
En ese momento, aparecerán los de siempre diciendo que la caída ha terminado y que el mercado ha hecho suelo. Pero lo más probable es que, después del rebote, vuelvan las caídas; y los inversores que hagan caso de estos consejos comprarán todavía peor que si lo hubieran hecho la semana pasada. Parece más prudente aprovechar un rebote para salir del mercado con menores pérdidas porque los índices están en caída libre, y eso significa que es imposible predecir cuándo harán suelo. Es posible que lo hiciera el viernes, una sesión con pinta de capitulación bajista; pero, si fuera así, habrá tiempo de sobra para sumarse a la subida cuando ésta se confirme. Y la prioridad ahora mismo es conservar el patrimonio.
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